Más de cuatro décadas compartiendo mesa con Palma

Todo empezó con una decisión

En 1964, Bartolomé y Pedro dejaron Pozoblanco (Córdoba) en busca de nuevas oportunidades. Su destino inicial era Barcelona, pero una llamada a un familiar que ya trabajaba en Mallorca cambió por completo el rumbo del viaje.

Con el tiempo, toda la familia se trasladó a la isla y comenzó una nueva etapa marcada por el esfuerzo, el trabajo y la ilusión de construir un futuro.

En 1983 nació la primera cafetería familiar: Maralba. Aquel pequeño negocio sería el punto de partida de todo lo que vendría después.

De Maralba a Bar Cabrera

Tras los primeros años de experiencia, la familia dio un paso más.

En 1993 abrió sus puertas Bar Cabrera, un proyecto propio que pronto se convirtió en un lugar de encuentro para vecinos, trabajadores y amantes del auténtico pa amb oli mallorquín.

Desde entonces, el restaurante ha mantenido la misma filosofía: producto de calidad, cocina cercana y un trato familiar que hace que muchos clientes vuelvan una y otra vez.

Detrás de cada plato hay muchas horas de trabajo

Antes de que llegaran las redes sociales ya había madrugones, barras llenas de clientes, jamones cortados a mano y cientos de cafés servidos cada mañana.

Durante décadas, el trabajo diario ha sido siempre el mismo: cuidar cada detalle para que quien entre por la puerta se sienta como en casa.

El relevo generacional

Los negocios familiares no se construyen de un día para otro.

Se construyen con el tiempo, aprendiendo de quienes estuvieron antes y manteniendo vivos los valores que hicieron posible todo lo demás.

Hoy Bar Cabrera continúa evolucionando sin perder aquello que siempre lo ha definido: cercanía, autenticidad y pasión por la buena gastronomía.

Seguimos escribiendo nuestra historia

Con la apertura de Cabrera Bis y la incorporación de una nueva generación al proyecto, seguimos creciendo con la misma ilusión que impulsó aquel viaje hace más de sesenta años.

Nuestro objetivo continúa siendo el mismo: ofrecer un lugar donde disfrutar de la gastronomía mallorquina en un ambiente cercano, auténtico y familiar.